viernes, 16 de julio de 2010

EL DISCO DE LA SEMANA

10cc: Greatest Hits 1972-1978 (Mercury, 1979)
Ahh, qué magnífico es escuchar pop cuando está bien hecho. Y, posiblemente, la gran década del pop bien hecho fueron los 70, sin adornos psicodélicos, sin toques R&B, sin influencias folk, etc. (No hace falta mencionar que, por otra parte, aquí en Making Time adoramos también ese tipo de cosas).
Los 10cc fueron durante la década uno de los principales grupos británicos, tanto en ventas como en calidad de su producción, y quizá no tan reivindicados y valorados en la actualidad como merecerían, injustamente asociados a algunos de sus temas multimillonarios.
A veces fueron comparados con los norteamericanos Steely Dan, lo que da muestras del nivel del cuarteto británico y les alaba en muchos sentidos, pese a lo forzado de la comparación. Mientras que Steely Dan eran unos fanáticos del jazz llevado al terreno del pop, los 10cc eran unos artesanos del pop elaborado y maduro, con tintes decididamente británicos, afán perfeccionista en busca del mejor sonido y de las mejores prestaciones ofrecidas por los estudios de grabación y vocación claramente irónica en sus letras (bueno, en estos dos últimos aspectos sí que se parecían enormemente a Fagen y Becker).
En este LP se concentran doce canciones, doce muestras de un período de seis álbumes de estudio (qué tiempos aquellos en los que los grupos sacaban un disco por año, ¿eh?) con portada diseñada por los afamados Hipgnosis (mmm, quizá no es uno de sus mejores trabajos) y en él se nos deja entrever un método de trabajo en el que el cuarteto se especializó a la perfección: estupendas melodías pop que a mitad de la misma se rompen (se desestructuran, como dirían los modernos) dando paso a un interludio que poco tiene que ver con la dinámica general del tema, pero tan breve que al momento volvemos a la melodía principal, sin darle al oyente la oportunidad de perderle la pista y el gusto a la canción. Ejemplos de esa técnica los tenemos en algunos de los grandes -enormes- éxitos del grupo, como el pastiche 50's Donna, la surfera (sólo en el sonido) Rubber Bullets (caramba, sólo con estos dos temas los 10cc ya merecerían pleitesía total), Silly Love que es un auténtico precedente de la New Wave de unos años más tarde (como otra de sus canciones, Art For Art's Sake), la icónica I'm Not In Love (sin duda una de las producciones más perfectas de los años 70, con sus múltiples capas de sonido) o mi favorita del grupo, la infecciosa The Dean and I, ejemplo del característico sonido de guitarra de sus primeros discos.
Aparte de esa marca de fábrica, tenemos ramalazos de pop progresivo en la suite I'm Mandy Fly Me, aires funky en Good Morning Judge y perfectas melodías pop en The Things We Do For Love (dos muestras del trabajo de Graham Gouldman y Eric Stewart tras la marcha en 1976 de la otra mitad del grupo, Kevin Godley y Lol Creme), la machacona Life Is A Minestrone o el rock más bien simplón de Wall Street Shuffle, que se beneficia al poseer un puente y una coda instrumentales gloriosos, la perfecta banda sonora para un thriller ambientado en el turbio mundo de Wall Street. Por último, estos mancunianos de pro, músicos de talento desbordante, nos regalaron una de las pocas canciones reggae que me gustan, la divertidísima Dreadlock Holyday.
Un disco disfrutable de principio a fin, pop de primera, magníficos estribillos y melodías, armonías a cuatro voces... perfecto para hacerle a uno feliz una tarde cualquiera de verano...
David

5 comentarios:

magicpop dijo...

Los que empezamos con el punk y el mod revival 79 odiábamos por sistema a los setenta sin darnos cuenta que esa década no fue sólo exclusiva de la música sinfónica hecha por dinosaurios ni, por otra parte, de los bailables discotequeros diversos derivados de la música funk y el soul. Antes que surgieran nuestros admirados grupos, como los Jam o los Clash, hubo otros que con el pub rock, el power pop o hasta con el Glam permitieron que la música adaptara sus raíces beat y R&B a los tiempos que corrían hasta el punto incluso de permitirse el lujo de olvidarse, en cierto modo, de esos referentes porque ya no les hacían tanta falta para construir su propio microcosmos musical. A mi modo de ver, la psicodelia fue una eclosión temática y musical propia para el final de una década que había sido seminal. A partir de entonces y habiendo llegado a la cima, con todos los estilos combinados en un solo propósito multicolor, hubo quien al saltar a los setenta se decantó por el sonido progresivo, la fusión e instrumentaciones jazzísticas que acabaron en el rock de masas y otros que en cambio optaron por otro mundo menos trascendente, pero más emotivo a mi modo de ver, donde la melodía y el ritmo se combinan a partes iguales para crear grandes canciones de pop como estos 10 cc que nos propones y que tuvieron un pie en cada una de las dos grandes tendencias genéricas. Sin duda, como bien dices, éste es un buen álbum para hacer a uno feliz una tarde cualquiera de verano.

Pues eso, feliz verano, amigo
Àlex

Anónimo dijo...

10 CC ¡G U A U!
En los 70, los viejos dinosaurios y las bandas con canciones frescas y pegadizas de 2 ó 3 minutos.

Saludos a Donna

Fanzine Making Time dijo...

Muchas gracias por los comentarios! Vosotros sí que sabeis de buen pop!

Anónimo dijo...

Y que sigan pasando los días y los 10CC sigan por aquí, me encanta, y su The DEAN and I, el tema del video, una joya.

Blogger dijo...

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