sábado, 2 de marzo de 2013

I'M GONNA TAKE YOU THERE

Magnificencia en dos minutos y medio. Un momento mágico, irrepetible, es el que podemos imaginar a cargo de unos cuantos tipos en el estudio dando vida a una composición de un tipo genial, un talento como pocos.
Dave Berry, melifluo, expresivo y algo amanerado cantante de bastante popularidad en Inglaterra, tuvo una carrera por otro lado envidiable aunque aquí en Making Time apreciamos más su producción de la segunda mitad de los sesenta (como suele ser habitual en todos los músicos de larga carrera que se inicia con la década de los 60) con clásicos blue-eyed soul como Picture Me Gone
Pero en octubre de 1965, alejado momentáneamente del R&B edulcorado de sus principios, del beat y de las baladas más lacrimógenas, facturó un clásico escondido del pop inglés, otra joya de muchos quilates a cargo de Graham Gouldman, talento natural que podía patear el culo de otros compositores pop mucho más valorados y populares con cualquiera de sus canciones.
I'm Gonna Take You There es un prodigio. Una letra de escape, de huída juvenil urbana hacia un refugio rodeado por iguales (al estilo de otras como The Place de The Action) envuelta en una lujosa instrumentación muy a la vanguardia del pop del momento, con clavicordio que domina el ritmo, coros femeninos, bajo y batería poderosos, guitarrazos y  un saxo que le otorga profundidad y un sonido muy mod, todo ello construyendo una melodía en la que Berry se desliza suavemente, con su voz más intimista y convincente que nunca.
Este paso un poco al margen de lo que Dave Berry venía produciendo hasta el momento tuvo sus consecuencias con un impacto más que discreto. No entró en listas, seguramente sus fans no lo entendieron. Sólo fue editado en single, con Just Don't Know en la cara B, y nunca fue incluído en un LP oficial del intérprete. Da igual, es un momento mágico, de culminación del pop británico de la primera mitad de los 60, y una joya de la que disfrutan los connoisseurs.
David