martes, 21 de mayo de 2013

FAREWELL RAY MANZAREK

Como en tantas y tantas ocasiones lo primero en lo que me fijé al escuchar a los Doors fue en el sonido de la batería. Todos esos redobles y requiebros me encantaron. Un sonido vivo, dinámico, que contrastaba como en gran parte de las producciones de los 60 con los ritmos muertos y monótonos del rock del momento. Y en segundo lugar vinieron a mis sentidos los teclados.
El responsable de ellos, por supuesto, era Ray Manzarek, músico genial que acompañado de otros dos talentos enormes como John Densmore y Robby Krieger fueron los culpables de la instrumentación, lo que siempre me gustó de los Doors. Si conseguimos olvidar por unos momentos todo el alboroto alrededor de Jim Morrison y nos centramos en la música, las melodías y desarrollos instrumentales, y la ejecución por supuesto, eso era lo que hacía que los discos de los Doors fueran estupendos en gran parte de su minutaje. 
Experimental y arriesgado al tiempo que preciso y virtuoso (creador de florituras al tiempo que firme mantenedor del ritmo de la canción), Manzarek también se distinguió por una imagen característica, elegante y sofisticado con sus trajes, sus gafas y esas patillas... amigos, qué patillas tenía el señor Manzarek... 
David