jueves, 31 de enero de 2013

O MEU (PSICODÉLICO) BRASIL!

Desde hace un tiempo busco nuevos caminos para ampliar mi modesta discoteca, esas cosas que te pide el cuerpo (o la mente, más bien), y esos pasos me llevan poco a poco hacia el Tropicalismo, o Tropicalia, y en especial la psicodelia y el rock facturado en Brasil a finales de los 60 e inicios de los 70. Así que de cuando en cuando aparecerán por Making Time algunos discos de ese fascinante movimiento...
¿Y por qué Brasil y su música pop vanguardista y revolucionaria? Seguro que en gran medida por su enorme calidad, capacidad innovadora y atractivo, pero también en una pequeña parte por eliminación: el beat-garage-psicodelia procedente de los países de habla hispana en los 60 peca en muchas ocasiones de letras ridículas y producciones muy pobres; miro desde una cómoda posición al rock progresivo de los 70, muchas veces con admiración, consiguiendo algunos de los grandes clásicos establecidos pero también pequeñas joyas ocultas, pero no quiero profundizar y volverme majara. Son loables cosas como el krautrock, pero lo miro desde la distancia y lo saludo sin intención de acercarme, y es que aún aprecio una buena melodía y las cosas más ortodoxas. Algo similar sucede con el glam-rock, atrayente en sus mejores momentos (los singles) pero difícilmente tragable un disco entero de cualquier rockero glam (y esa irritante tendencia al music hall, y la old time music...). Disfruto como el que más con el punk setentero, pero a veces me siento algo viejo para ello, y de ritmos latinos y electrónicos, ni hablar, por supuesto. El folk psicodélico forma parte ya de mi alma, y poco a poco gotitas de su dulce néctar refrescan mis oídos. Eso es innegociable.
Así que a los habituales sonidos garageros, psicodélicos (en todas sus gozosas manifestaciones), freakbeat, soul, una pizca de funk (¡y de disco!) beat, hard rock, country rock, folk rock, power pop, pub rock, jazz rock, etc. etc. se le suma la amigable mezcla de negritud de los sonidos facturados en Brasil en el citado período con una muy occidental postura e influencia, y es que no lo puedo negar, de eso provengo y es lo que más gusta en Making Time...
David

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