viernes, 19 de octubre de 2012

EL DISCO DE LA SEMANA

 
CULPEPER'S ORCHARD: Culpeper's Orchard (Polydor, 1971; reedición en CD por Progressive Line, 2001)
La historia de cómo llegué hasta este disco es la misma de tantos otros de mi modesta colección: escuchar a los sabios y tomar buena nota. Y uno de esos sabios es Luis dB, quien me descubrió este LP en una de sus sesiones de Islas de Robinson, programa que a menudo a sustituido a mis viejos fanzines y modzines de los 90 como fuente de información para la búsqueda de viejas joyas sonoras.
Los Culpeper's Orchard fueron una banda danesa que, armados de excelentes fuentes de inspiración y destreza instrumental y compositiva facturaron esta maravilla de disco en 1971. No sé mucho de la escena musical danesa de los 60 y 70, pero de inmediato me maravilló la colección de canciones debidas en su mayor parte al cantante y guitarrista Cy Nicklin y la brillantez de su sonido gracias a una producción impecable. Veamos, pues, lo que nos ofrece El Huerto de Culpeper.
Una introducción folkie a base de banjo y voz totalmente folk en Banjocul que no nos permite adivinar lo que nos espera a continuación, y esto es Mountain Music Part I, potente hard rock a toda mecha con agresivas guitarras eléctricas de incendiarios solos y todo construido sobre una sueva alfombra tejida de clavicordio, sobre todo en su primera parte, antes de un cambio melódico propio de alguna otra banda de rock melenudo inglesa contemporánea que nos conduce, gracias a otro nuevo cambio melódico y de ritmo, al final de la pieza mucho más relajado, con amplios desarrollos guitarrísticos y de espíritu progresivo. Deja sin aliento, de verdad.
Hey You People es una pequeña pieza de pop de aires californianos, cantada a dos voces, que nos ayuda a enlazar con la primera de las dos grandes joyas del disco, Teaparty For An Orchard, psicodélica composición construida sobre una dinámica y potente batería, de melodía absolutamente adictiva, con un ajustado y efectivo efecto de eco sobre la voz en diversas partes de la pieza y órgano que cimbrea a lo largo de la misma, y tras un extraño y ácido puente en la que la instrumentación casi desaparece, ésta se reanuda hacia los tres minutos y quince segundos con toda la furia de la guitarra acompañada por una percusión a base de cencerro, todo muy 70's, impecable.
Ode To Resistance arranca encuadrándose como folk progresivo, a base de guitarras acústicas, flauta y gentil voz, pero de nuevo los Culpeper's nos engañan con su especialidad, los cambios de ritmo, y poco después del minuto de canción esta se vuelve un animal salvaje y eléctrico, para luego volver a terrenos más calmos en los que desarrollar más adecuadamente la historia narrada, y así una y otra vez... rock progresivo en su mejor expresión, original, melódico y lleno de energía sin pretenciosidad. 
Your Song & Mine es la otra joya de la corona, una composición de hard rock progresivo oscuro, muy en la línea de unos Mighty Baby de su primer disco, con excelentes voces y potentes guitarras en una canción marcada por una serie de crescendos melódicos (que se esperan impacientemente por parte del oyente cada vez que se escucha) impulsados por un clavicordio que suena celestial. Gideon's Trap es composición del bajista Michael Friis, bonita canción de aires tranquilos y perfecta instrumentación, destacando otra vez la contundente batería de Rodger Barker que despliega multitud de recursos y florituras a lo largo del minutaje.
Blue Day's Morning fue escrita por el guitarra principal Niels Henriksen, delicada canción a base de guitarras acústicas y voces en coro que de inmediato recuerda al primer LP de Crosby, Stills & Nash y que es la antesala a Mountain Music Part 2, más desarrollos de hard rock progresivo excelentemente cantado y con partes de boogie rock trotón y minutos finales de tormenta eléctrica que muy bien podrían haber los T2.
Un disco alucinante, un tratado de cómo hacer un disco de género tan ecléctico y mutante, no muy difícil de conseguir y una obra redonda de una banda que entregó otros dos elepés que merecerán una más que debida escucha, SECOND SIGHT (1972) y GOING FOR A SONG (1972).
David