jueves, 5 de diciembre de 2013

EL DISCO DE LA SEMANA

PROCOL HARUM: Procol Harum Live In Concert With The Edmonton Symphony Orchestra (Chrysalis, 1972; reedición en CD digipack por Salvo Records con bonus tracks, 2009)
Los Procol Harum eran los mejores en lo que hacían. Y cuando querían demostrar que también sabían roquear, les daban sopas con ondas a cualquier melenudo seguidor del demonio armado con una guitarra y una supuesta mala uva. Así que, llegados a 1971, ya era hora de sacar el correspondiente disco en directo del grupo, cosa muy en boga en aquellos años. Y los Harum, que ya de por sí eran unos leones en el escenario como quinteto, decidieron que la épica y la gravedad de su música merecía ser respaldada por un acompañamiento clásico, toda una orquesta con coros incluidos.
Curiosamente el grupo se fue a grabar este experimento a Alberta, Canadá, y de esa grabación se han cumplido en noviembre 42 años. Este tipo de cosas suelen tener un resultado desigual, desde simplemente aceptable como lo que hicieron los Deep Purple en 1969 hasta la basura de los últimos años de todo tipo de gente de mal vivir, ya que es un formato sonoro más o menos de moda o al menos da "credibilidad". Aún hoy, en 2013, parece que cualquier cosa que más o menos se roce con la música "clásica", "culta", da credibilidad. 
En fin, creo que me estoy desviando. La cuestión es que Gary Brooker y los suyos, armados en Canadá con sus instrumentos, su repertorio y arreglos orquestales escritos por el propio Brooker crearon una obra encomiable. De su increíble colección de canciones (ya llevaban cinco LPs en ese momento) escogieron, sorprendentemente, unas pocas, y en algunos casos no de las más reconocibles, pero seguramente Brooker consideró que serían las que mejor empastarían con los arreglos orquestales. Y en la mayoría de los casos es así, como en los casos de su binomio de canciones marineras, A Salty Dog y Whaling Stories así como en su suite progresiva In Held 'Twas I, casi 20 minutos que la verdad es que me echan bastante para atrás. Para mi, se trata de lo más flojo y causante de somnolencia de los Harum, y ocupar toda una cara de un LP con ella me pareció casi un desperdicio cuando conocí este disco por vez primera.
La cuestión es que In Held 'Twas I se hace un poco más llevadera que en el LP de estudio donde apareció, SHINE ON BRIGHTLY (1968), quizá gracias al sonido orgánico, lleno de profundidad del disco. Parece que estamos en el teatro donde se grabó asistiendo a algo muy magno, con poco que ver con el rock pervierte-jóvenes del momento. La orquesta y coros suenan en un segundo plano, mientras que la batería del ENORME BJ Wilson se une a esa profundidad con un sonido bastante cavernoso, algo que no sucede con los otros instrumentos eléctricos. En todo caso, Wilson se luce en Conquistador al igual que Dave Ball a la guitarra que emerge furiosamente aquí y allá emulando a la perfección al gran Robin Trower en lo que vendría a ser su único disco con la banda. Completa el disco original All This And More de su A SALTY DOG (1969).
En los bonus del CD se incluye Luskus Delph, originalmente del BROKEN BARRICADES (1971), que disfruta de unos arreglos bellísimos protagonizados por trompa y el órgano de Chris Copping, y que seguramente estaba destinada a aparecer en el disco original. De ese mismo LP escogieron la furibunda Simple Sister en sus ensayos arreglada muy ligeramente a base de la sección de vientos de la orquesta además de la inmortal y bellísima Shine On Brightly, aunque no está a la altura dramática de su versión en estudio.
Haber estado allí y haber presenciado el concierto debía de haber sido toda una experiencia. Desde los primeros momentos, en los que el grupo toma asiento antes de atacar el primer tema, con chiste incluido, hasta los momentos mágicos de A Salty Dog donde se puede apreciar los efectos especiales que el grupo incorporó a este directo, un sistema de sonido cuadrafónico que distribuía por toda la sala sonidos de gaviotas que parecían volar sobre las cabezas de los 3000 asistente. Todo muy mágico, muy intenso, muy profundo a la par que entretenido. Todo muy propio de Procol Harum. 
David