viernes, 22 de abril de 2016

FAREWELL, PRINCE

Estamos perdiendo iconos de la cultura popular a un ritmo endiablado. La sociedad que conocimos, impregnada de esa cultura, ya nunca será la que conocimos y el agresivo siglo XXI está arrollando y dejando en la estacada los resquicios de aquella sociedad, su nueva cultura popular constituida por émulos prefabricados y vacíos de talento.
Nos pueden gustar o no esos iconos, pero simbolizaban una cultura con la que crecimos. Y Prince era uno de ellos. Y la música de Prince me gustaba, y mucho.
Su pérdida, como siempre, nos hace repasar su catálogo y ensalzar sus años de gloria. No voy a seguir esa línea en este breve escrito recordando al genio de Minneapolis sino rememorar cuatro momentos grabados en mi memoria totalmente asociados al genial compositor y músico, en el difuso orden cronológico que el tiempo pasado puede proporcionar.
La primera vez que tuve conocimiento de un tal Prince fue en un pequeño artículo con foto incluida de la revista Teleindiscreta (sí, la Teleindiscreta... yo vivía mi infancia a tope) que lo anunciaba como el sustituto y rival de Michael Jackson, sin duda debido al enorme éxito que estaba teniendo en los USA su disco y película, PURPLE RAIN. Por supuesto el redactor o redactora ignoraba que el tipo ya había sacado nada menos que cinco discos desde 1978 y que era una figura del R&B, soul y funk en Norteamérica, preparando su asalto definitivo para tomar la escena del pop con joyas como 1999 o Little Red Corvette, y que su talento musical era muy, muy diferente al de Jackson. En mi mente infantil que un tipo le plantase cara al mismísimo Michael Jackson, cuyo THRILLER era todavía y por mucho tiempo la pera, era algo que se debía tomar en consideración, y más proveniendo del extraño hombrecillo de la foto. Singles con videoclips que no dejaban de ser emitidos como Let's Go Crazy, When Doves Cry y Purple Rain eran la delicia de niños y mayores en cuyas casas afortunadamente sonase música.
Mi siguiente recuerdo puede que en realidad se sitúe antes o después del que viene a continuación, no estoy seguro, pero da igual. Tiene que ver con un momento en que estos tipos que hacían discos en grandes compañías eran auténticas estrellas mundiales incluso en países como éste, cuyo canal de televisión principal se atrevía a ponerse en la onda y programar en horario de máxima audiencia, por la noche y puede que en viernes, conciertos de gente como Madonna (bah), los Genesis AOR (¡caramba!), Pink Floyd y su THE WALL (bostezo) y el propio Prince, ya un exitoso fabricante de hits pop como Raspberry Beret  (¿mi primer contacto con el pop psicodélico junto a los Beatles..? ¡seguramente!), Kiss, Sign 'O' the Times o la sensacional Alphabet St. (¡no me cansaba de ver ese videoclip, y la canción con todos esos cambios y la guitarra tan limpia... buah!). Pues bien, esos acontecimientos extraordinarios como que echaran un concierto por la televisión no se podían dejar de pasar, y con Prince aprendí que en los directos las canciones que conocía de la radio podían crecer, expandirse y mutar, dejarse manipular por la improvisación y no ser una mera exposición de la canción grabada.
En 1989 la tremenda sacudida del estreno de Batman en los cines fue uno de los ejemplos más contundentes y primerizos de un asalto mediático por excelencia, con multitud de merchadising de todo tipo acompañando a la película, presencia en los medios incluso generalistas, publicidad de multinacionales asociadas al evento... y una banda sonora de una estrella rutilante del momento, Prince. Su Batdance puede ser tomado a guasa pero fue otro videoclip que se grabó a fuego en la cabezota de tanto verlo y la canción en mis oídos, y con el tiempo la he llegado a considerar su particular Good Vibrations, forjada a base de partes totalmente distintas, experimental y de sonoridades extremas, y con un clímax brutal. Y es que Batman en aquellos tiempos era divertido.
El último momento que asocio a Prince se remonta a 1995, cuando ya había abandonado su nombre y lanzó su disco THE GOLD EXPERIENCE, con el que sufrimos una sobresaturación en la radio a base de The Most Beautiful Girl in the World pero que nos regaló el soberbio pop rock de Dolphin, una sensacional composición de una intensidad maravillosa que en los años del brit pop dejaba claro que teníamos que seguir poniendo el oído a lo que facturaba The Symbol.
Gracias por la música, Prince, y por los recuerdos. Descansa en paz.
David

martes, 12 de abril de 2016

EL DISCO DE LA SEMANA

THE BEACH BOYS: The Little Girl I Once Knew / There's No Other (Like My Baby) (Capitol, 1965)
Los Beach Boys aportan su característica grandiosidad a esta entrega de El Disco de la Semana que vuelve a ser un single, dos "sencillas" canciones pero apabullantes e inmejorables, lo que convierte a este disco en un artefacto perfecto. Y eso, amigos, es la magia de las 7", en los que no hay espacio para tropezones como los que puede contener un LP. De singles como éste, claro.
Lanzado en USA en noviembre de 1965 por Capitol, el 7" era el sucesor del enorme éxito que fue California Girls, y es una clara muestra del período de crecimiento musical por el que estaba pasando Brian Wilson, sobre todo en su cara A. Lamentablemente para los Beach Boys, The Little Girl I Once Knew no alcanzó el éxito de los discos precedentes ("sólo" llegó a alcanzar el número 20 de las listas en Estados Unidos) debido a la modernidad que desprendían los surcos y, sobre todo, por las decisiones de Capitol, su compañía discográfica, el mismísimo demonio.
Capitol, como la mayoría de discográficas, solían parar los pies a los músicos todo lo que podían e incluso boicoteaban sus propios lanzamientos. No es lo políticamente correcto pero hay que reconocer que muchas veces esos demoníacos ejecutivos envueltos en efluvios de alcohol y coca conseguían que las pretensiones como "artistas" de sus músicos se rebajasen considerablemente en beneficio de la comercialidad, con lo que pudimos seguir disfrutando muchos años de sencillo pop en lugar de obras de vanguardia (también envueltas en efluvios de ácido, alcohol y más coca) inaguantables en la mayoría de casos.
Pero aquí se equivocó Capitol ya que optó por lanzar poco después el pepinazo que fue Barbara Ann / Girl Don't Tell Me para promocionar el LP BEACH BOYS' PARTY! lo que hundió las posibilidades comerciales de The Little Girl relegando a esta joya, no incluída en ningún LP del grupo salvo recopilaciones tardías, al estatus de clásico subterráneo y de culto para conocedores del legado del grupo.
Comencemos por la cara B, extraída del citado BEACH BOYS' PARTY, la versión de los chicos de la pieza grabada en 1961 por las Crystals There's No Other (Like My Baby): sencillo acompañamiento de guitarra y pandereta para que Brian Wilson cante con entrega esta composición de su admirado Phil Spector mientras el grupo despliega sus cálidas y acogedoras voces arropando la canción. Exquisita.
La cara A es la que lanza este disco directamente hacia la eternidad. The Little Girl I Once Knew, grabada al mismo tiempo que las sesiones para PET SOUNDS, beneficiándose de todos los privilegios que otorgaban aquellas sesiones míticas de trabajo y comenzando por las profundísimas notas de bajo con las que se inicia cortesía de Carol Kaye que da paso a la riquísima orquestación proporcionada por los mejores músicos de estudio de LA en una intro delicada y bellísima con intrincados guitarras y teclados.
De forma rompedora para esos momentos, The Little Girl presenta una extraña melodía con parones y arranques de la misma, con pequeños momentos de silencio que preceden a la irrupción de los coros del estribillo. Por lo visto los pinchadiscos de las radios odiaban esos momentos de silencio lo que provocó el pequeño apoyo de las emisoras al single. 
Lo que parece increíble que no detectaran esos pinchadiscos (quizá lo hubiesen hecho si hubiesen escuchado el disco...) es lo tremendamente pegadiza y catchy que es la canción, que se clava en la cabeza y no para de sonar una y otra vez. Y en gran medida gracias a la letra sobre la atracción hacia una chica que ya ha dejado de ser una niña cantada maravillosamente por Mike Love, Brian Wilson y Carl Wilson en la voz principal y arropados por lo que parecen millones de voces ejecutando miriadas de coros y líneas melódicas. Algo de fuera de este mundo.
Una pieza esencial en el período de transición hacia las obras que fueron PET SOUNDS, Good Vibrations y SMILE, y que se puede archivar junto a los LPs THE BEACH BOYS TODAY y SUMMER DAYS (AND SUMMER NIGHTS!!) como parte esencial de las bases fundacionales del mito de los Beach Boys como hacedores del más exquisito pop de esa década y posteriores y uno de los grupos esenciales de la música popular.
David

viernes, 8 de abril de 2016

NUEVO SINGLE DE THE VINYLOS... KING OF MINE!

Hoy es el día de lanzamiento del nuevo single en formato digital de The Vinylos! 
Un adelanto de lo que será su primer LP que aparecerá publicado por Clifford Records el 27 de abril, componen este single King Of Mine y una misteriosa cara B que aún no conocemos titulada I'm stuck with you (like glue), que ojo, no está incluida en el álbum así que ese es otro motivo de peso para hacerse con el single aparte de poder disfrutar de King Of Mine, beat de primera que parece facturado en 1965, con irresistibles palmas, abrasivo solo de guitarra, una interesante base rítmica que me recuerda, sobre todo la línea del bajo, al Time Won't Let Me de los Outsiders  y la energía y carisma de Suzie Q al frente. 
Acompaña al single un videoclip, y la canción sirve para dejarnos ansiosos ante la espera de más material: nada menos que once canciones además de King Of Mine entre originales y versiones en los surcos del inminente LP. El single se podrá adquirir a partir de este día 8 en iTunes, Spotify, Deezer, y en las principales plataformas de música en streaming... que son unas modernidades de las que yo no controlo mucho!
Ya se pueden adquirir copias en la web de Clifford Records! The beat goes on!
David

jueves, 7 de abril de 2016

JOURNEY TO THE CENTER OF THE MIND: SELECCIÓN DE CANCIONES DE LA ÚLTIMA FIESTA!

Tras una llegada el pasado 1 de abril al Lone Star amenizada de la mejor forma posible, con Javier Ecos de Sociedad a los platos y calentando el ambiente para el concierto de The Vinylos que vino a continuación, con un grupo entregado y regalando a la audiencia su estupenda selección de versiones junto al tema estrella de su primer disco, No Trash, me dispuse a desplegar mis discos alternando turnos con Ecos de Sociedad, quedando francamente divertida, enérgica y fresca la mezcla de los sonidos negros (con un poco de beat, folk rock y yeyé) de Dj Ecos con los blancos a base de psicodelia, freakbeat y 60's pop de servidor. ¡Una noche estupenda con una audiencia elegante y entregada!
Las canciones seleccionadas, entre muchas otras que me dio mucha rabia de no poner, fueron las siguientes sin un orden similar al que sonaron (¡y seguramente me olvide de alguna!):
Tommy James & The Shondells: Crimson and Clover
The Who: I'm a boy
Doctor Explosion: The Chesterfield Childish Club
Los Gatos Negros: Hey Hey Bunny
Los Flechazos: Si tú te vas
Richard Kent Style: Go, go children
Ides of March: Vehicle
CCS: Whole Lotta Love
The Pretty Things: Rosalyn
Cream: I Feel Free
Juan & Junior: La Caza
The Calliope: Clear Mud
Fogbound: Whispering corridors
Dynastie Crisis: Faust 72
The Association: Along comes Mary
The Fox: Hey! Mr Carpenter
The Who: So sad about us
Chicago: 25 or 6 to 4
Black Sabbath: Paranoid
Left Banke: She may call you up tonight
Los Impala: Todo gira
Los Gritos: Tuset street
Los Ros: Cuéntame cosas tuyas
The Score: Please, please me
Alex Harvey: Midnight Moses
Fire & Ice: Music man
Erasmo Carlos: Agora Ninguém Chora Mais
The Snap Shots: Hip hip hurray
Small Faces: Tin soldier
Pink Floyd: See Emily play
Lord Sitar: Black is black
The Creation: Making Time
The Action: Harlem shuffle
Los Negativos: Habitación realmente pequeña
Jonesy: Ricochet
Amboy Dukes: Journey to the center of the mind
Del-Vetts: Last time around
Strawberry Alarm Clock: Incense and peppermints
The Seeds: Pushin' too hard
The Alan Bown: Magic Hankerchief
David

lunes, 21 de marzo de 2016

EL 1 DE ABRIL, ¡NUEVO CONCIERTO DE THE VINYLOS & SESIONES DE PINCHADISCOS!

Atención groovers, movers & shakers!
Como había dejado caer en una anterior entrada, The Vinylos vuelven al ataque con otro concierto repleto de beat, R&B y sonidos mods en lo que será un fiesta que, ojo... prohibido perdérsela! 
Arropando al grupo y prolongando la jarana hasta altas horas de la madrugada se podrá disfrutar de sesiones de pinchadiscos con el mejor soul, R&B y mucho más a cargo de Javier Ecos de Sociedad y garage, freakbeat, psicodelia y lo que caiga a manos de un servidor de Galactus y de ustedes!
La cita, imprescindible para cualquier degustador de los mejores sonidos y para elegantes modernistas, bulliciosos revivaleros o comeflores psicodélicos será el viernes 1 de abril en el Lone Star de Santa Cruz de Tenerife! Entrada cinco euros, y comenzamos a las 22:30!
David

miércoles, 16 de marzo de 2016

VINYL: THE GOLDEN AGE OF ROCK 'N' ROLL! (CON SPOILERS)

¡ATENCIÓN! ¡Este artículo contiene spoilers!
En esta época en la que levantas una piedra y sale una serie de televisión que promete ser the next big thing los temas a tratar no abundan y era más o menos previsible que tarde o temprano el mundo de la música popular acabaría siendo el hilo conductor de la trama. Los entresijos de la industria discográfica en los momentos en los que ahí se ganaba dinero (y también se perdía a paladas) y el indiscutible carisma y magnetismo de las estrellas de rock eran demasiado tentadores para desperdiciar tan buen material repleto de anécdotas e historias mitificadas que siguen espantando a "la gente de bien".
Ese material en malas manos podía acabar siendo una tonta caricatura pero en manos de gente que conoció ese mundo y que ama la música (Scorsese, Jagger) se consigue algo serio y repleto de guiños para los amantes de la música popular de aquellos años. La serie, que se inicia en 1973, se sitúa en el momento justo para reflejar los entresijos, normalmente sucios y bañados en polvo blanco, de la industria del disco. 
Ya se trata de empresas que mueven enormes cantidades de dinero y cierran tratos multimillonarios que en contraste con su relativa juventud destilan decadencia: el riesgo lanzando nuevas y rompedoras bandas se minimiza, se apuesta por lo seguro pese a su siempre discutible calidad (a la hora de la verdad el que vende más discos para American Century es Donny Osmond), hay sangre nueva entre los ejecutivos discográficos pero se ven irremediablemente arrastrados por la vieja guardia que llega de los 60 con el cerebro quemado por el ácido, en una espiral de drogas, vicios y malas decisiones con las que pierden miles pero que encubren con sucias artimañas, como la destrucción de enormes cantidades de discos sobrantes.
Curiosamente, y estando involucrados en el producto Jagger y Scorsese en las primeras entregas de Vinyl aún no se ha mencionado a los Rolling Stones, una de las principales atracciones del circuito del rock e inevitables referentes, y se ha optado por darle preeminencia a los poderosos Led Zeppelin ¿Modestia de los implicados? ¿O no hay mucho interés en sacar -más- trapos sucios de la banda de Mick Jagger? ¿O aparecerán posteriormente y sacarán jugo de su jugosa y alborotada biografía?
El amor hacia el blues con el que Richie Finestra (una colosal creación de Bobby Cannavale) se inicia en la industria en una serie de esclarecedores flashbacks nunca es puro del todo y lo vemos que encaja en la misma a la perfección cuando demuestra pocos escrúpulos a la hora de engatusar a un joven y talentoso bluesman para que grabe discos de pop bajo el ridículo nombre de Little Jimmy Little, aunque años después intenta redimirse con él, apartado de la música pero espectador de primera línea en el nacimiento de nuevos ritmos urbanos negros.
Ese momento, en el que vemos los intentos de un joven negro de mezclar pasajes de discos de soul y funk, es esclarecedor de la idea de los creadores de la serie: te mostramos un momento clave de cambio musical con pocos miramientos, y es que a veces parece que estemos viendo uno de esos documentales de Historia de la Música, como Dancing in the Street de la BBC pero, hey, ¡no seré yo el que se queje de eso!
Y en esa misma línea podemos situar los insertos que emulan a icónicos intérpretes de blues, rock y R&B interpretando clásicos de esos géneros muy acordes a la trama que estamos viendo pero rodeados de un ambiente onírico. A destacar la aparición (que realmente parece eso, una aparición espectral) de Bo Diddley, segmentos en los que se nota la mano de Scorsese y su amor por la música de raíces negras como demostró en su documental sobre el blues.
Esa redención de Finestra es estrictamente musical ya que en lo personal coincide con el retorno hacia la autodestrucción, reveladora contradicción del auge de la creatividad en momentos de crisis. Impulsado por la cocaína y la electricidad de Bruce Lee (impagable cuando va al cine a ver Operación Dragón) redescubre la inmediatez de la música y su capacidad catárquica, y pretende relanzar su sello tras rechazar la oferta de compra de los krauts de Polygram, unos tratos que vimos desarrollar en los tres primeros episodios y que son de los momentos más divertidos de la trama. No habían pasado ni treinta años del fin de la Segunda Guerra Mundial y es comprensible ese odio.
Para eso "limpia" el catálogo de American Century (pero Osmond se queda) y busca nuevos talentos. Finestra es un tipo con olfato ante todo, y le bastan unos acordes del primer disco de ABBA para reconocer que será un éxito ante la incredulidad de su equipo. Ahí entran los Nasty Bits, grupo de punk-antes-de-que-existiera-el-punk y que es de los elementos de la serie que no me terminan de cuadrar. Es 1973, y los Ramones empezaron sus andanzas en 1974, y esos Nasty Bits suenan demasiado actuales.
Las referencias a la escena musical del momento son, por supuesto, abundantes y siempre bien recibidas por el aficionado. El episodio tres es hasta el momento el más generoso al respecto pero volveremos a eso en un momento. En la primera entrega dirigida por Scorsese y en la que despliega algunos de sus geniales ticks visuales nos podemos quedar con el catárquico concierto de los New York Dolls o la reproducción de esos momentos de management al viejo estilo cortesía de Peter Grant, celoso protector de los negocios de sus protegidos los Led Zeppelin y cuyo metraje original conocemos todos de The Song Remains The Same. Reproducir en ficción esas escenas no hacen sino cimentar el peso legendario de las mismas.
En el segundo capítulo la gloria se la lleva ese concierto de la Velvet Underground en la Factoría de Andy Warhol (y el hecho de que suenen los Blues Image!), pero el tercero, Whispered Secrets, se lleva la palma: no solo tenemos a Alice Cooper con un destacado papel en la trama, sino que se nombran a Dr. Hook (a los que demuestran bastante aprecio), MC5 como referente sónico a seguir, se ríen abiertamente de England Dan & John Ford Coley culminando un chiste recurrente que se venía desarrollando desde el inicio de la serie, asistimos a una gala con los capitostes de la industria y nos reímos con un chiste a costa de Neil Bogart, fundador de Casablanca Records, y su desmedida afición a la cocaína, y en la misma nos sorprendemos con los Raspberries ejecutando su I Wanna Be With You!
El casting y la construcción de personajes para la trama que nos ocupa es estupenda, sobre todo en cuanto a los componentes de la plantilla de American Century Records. Tenemos desde hippies trasnochados a socios de Finestra expertos en todos los trucos sucios para "arreglar" los libros de contabilidad y productores empeñados en pulir el sonido de sus bandas que me huelo que acabarán produciendo música disco. Y pese a que nos puedan caer simpáticos (la interacción entre ellos me ha hecho soltar más de una carcajada) los entresijos de la industria son expuestos sin muchos miramientos. Desde un intento de fichar a los Zeppelin que era más una estrategia publicitaria hasta la imbricación de la mafia con las discográficas (Donald Fagen y Walter Becker de Steely Dan fueron testigos en sus años como asalariados de ABC/Dunhill) pasando por el soborno a los pinchadiscos de las radios para que sus discos tengan más promoción hasta llegar a, oh, un asesinato.
Y es precisamente eso, el asesinato, lo que para mi supone la trama de menor interés de la serie. Sinceramente ya me parecían suficientemente atrayentes y entretenidas las historias centradas en el sello, la música y los vicios de los protagonistas, pero imagino que para el espectador medio poco interesado o escaso conocedor de los mitos del pop y el rock había que ofrecerle algo más que le enganchase, y un asesinato y sus consecuencias e inevitable investigación parecen lo más socorrido.
Sólo llevo vistas las tres primeras entregas de Vinyl, pero es desde ya una de mis series favoritas. Cada referencia, cada mito del rock revivido, cada canción que suena... es memorable. ¡Y nadie transmite el movimiento mandibular provocado por la coca como Bobby Cannavale!
David

martes, 15 de marzo de 2016

THE VINYLOS EN CONCIERTO!

El próximo jueves el grupo de beat, R&B y garage The Vinylos estarán actuando en la E.O.I. del Puerto de la Cruz, Tenerife, en un concierto donde a buen seguro recorrerán su repertorio incluyendo su EP de 2013, su acostumbrada impecable selección de versiones y, quién sabe, quizá nuevos temas de su próxima entrega discográfica! 
Y muy pronto atacarán de nuevo en directo en una noche con allnighter incluida en la que sonarán los mejores sonidos 60s y mods y de la que pronto aparecerá toda la información aquí en Making Time... stay tuned!
David

martes, 1 de marzo de 2016

¡YA ESTÁ AQUÍ EL PRIMER EP DE AFTERMATHS!

En diciembre nos complacía presentar a los lectores del blog a los Aftermaths y su rabioso garage rock y por fin ha llegado la gratísima noticia de que sus canciones han sido editadas en formato físico!
El sello discográfico Bramante ha lanzado al mercado el primer EP de los Aftermaths en edición limitada (con descarga digital incluida) con la referencia SB04 y titulado A Natural Fancy. A las infecciosas Who Cares y Doctor Doctor que ya conocíamos se suma en la cara B la psicodélica Sparrows, envolvente pieza formada por dos partes bien diferenciadas repleta de guitarrazos, bongos, coros levitativos... ¡los 13th Floor Elevators estarían orgullosos de esta grabación!
Además, para presentar como Galactus manda su primer EP, los Aftermaths estarán tocando en la sala La Salvaje de Oviedo el 19 de marzo acompañados de Thee Boas y Ded Routines en una noche que promete rock, punk y garage en cantidades industriales.
En el bandcamp de Bramante se puede adquirir el disco de Aftermaths y, por supuesto, volver a disfrutar de sus tres canciones, inicio de una discografía que esperemos dentro de poco aumente con más trallazos de este nivel!
David