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viernes, 6 de mayo de 2022

PROCOL HARUM EN 1971: FALLO DE ENERGÍA

BROKEN BARRICADES, el disco de 1971 de Procol Harum, nunca me ha parecido muy emocionante, creo que se distancia demasiado del estilo propio del grupo que aunque había crecido en variedad a lo largo de los discos era inmediatamente reconocible incluso en los cortes más ajenos a ese estilo; le falta corazón y cierta "suciedad" en el sonido, cierta dejadez en la producción que era habitual en los discos del grupo pero que venía a insuflar de vida, una textura orgánica a su música, siendo la producción de Chris Thomas prístina, muy pulida. Su corta duración, con ocho canciones y apenas treinta y cinco minutos, deja cierto regusto a proyecto inconcluso, falto de una o dos piezas que remataran la obra. Es sin duda mi disco menos favorito del quinteto inicial de Gary Brooker y los suyos.
Y eso que pese a que tiene su reconocimiento dentro del fandom del rock de los setenta y del progresivo, quizá su portada, troquelada y con fotos de los componentes, lo que no era muy usual hasta el momento salvo las pequeñas fotos en HOME, y el hecho de que sea el último disco con el guitarrista Robin Trower le ha servido para ser bastante popular incluso entre los ajenos al culto Harum, y en su momento les aupó un poco más en ventas respecto a HOME. 
Y es que BROKEN BARRICADES supone otro fin de etapa para el grupo (¡y ya van unos cuantos en cuatro años!) con la marcha de Trower, famosas sus discrepancias en cuanto a sus intereses musicales con el resto del grupo, marcadas por el interés del guitarrista en el blues, el boogiee y el hard rock. El espíritu progresivo y clasicista de Brooker y las letras del omnipresente en este disco Keith Reid no podían ajustarse a esos estilos tan devotos y centrados en el sonido de la guitarra. Aún con esas luchas internas se puede intuir que Brooker y los demás se plegaron a Trower en este disco, muy roquero de principio a fin, quizá en un intento de que no abandonara la nave en plena travesía. Al mismo tiempo simboliza un nuevo arranque ya que lo editó Chrysalis en el Reino Unido tras abandonar Regal Zonophone.
Simple Sister, un pequeño clásico dentro de la discografía de los Harum, abre el disco con una propuesta roquera similar al arranque de HOME con Whisky Train, brillando la guitarra furibunda y de sonido característico de Robin Trower y la parte de batería de B.J. Wilson además de la entregada voz de Gary Brooker, culminando la pieza en un desmelene clasicista con inclusión de cuerdas y metales, dando paso a Broken Barricades que introduce un elemento totalmente nuevo en el canon de Procol Harum, un sintetizador, que sustituye al piano y órgano habituales y le confiere un extraño tono a la canción, ya de por si de relajado tempo. Memorial Drive, composición de Trower, es sencillo y elemental rock, pero falto de alma, al menos del alma propia de los Harum. Es una pieza ya plenamente 70s, e incluso con algo de eco añadido a la voz de Brooker, mientras que Luskus Delph recupera algo de su sonido característico, con su tono pausado, letras impenetrables y la inclusión de arreglos orquestales, pero el sintetizador, de nuevo, y su estructura melódica indica claramente lo que vendría en siguientes discos como GRAND HOTEL, añadiendo cierto refinamiento, sofisticación continental y delicadeza, y donde se aprecia bastante bien la producción limpia y aséptica de Chris Thomas
Power Failure abre la cara dos con energía, un buen ejemplo de canción rock progresiva muy setentera con exhibición de B.J. Wilson a la percusión, absolutamente protagonista del corte. Song For A Dreamer, compuesta y cantada por Trower, es famosa por ser un tributo a Jimi Hendrix, pero aparte de ser un pastiche del estilo del guitarrista norteamericano que demuestra el talento de Trower, y algún detalle como la voz con phasing, no deja de ser un curioso experimento.
Playmate Of The Mouth es chulesco funk rock con desvaídos metales y guitarra exploradora, al estilo de una de las bandas con las que surgían destellos de parentescos musicales a lo largo de los últimos años, The Band, y el corto LP cierra con Poor Mohammed, composición de aires norteamericanos de Trower con la que se despide del grupo, con su guitarra como indiscutible protagonista.
BROKEN BARRICADES no fue, curiosamente, el único disco editado en 1971, ya que A&M lanzó para Estados Unidos PROCOL HARUM LIVES..., un artefacto promocional con una entrevista en la cara uno y viejos temas en la dos, pero en cuanto a la nueva música del grupo BROKEN BARRICADES supuso un disco bastante roquero para los estándares de Procol Harum y con momentos de brillantez y de sorpresa como el uso de sintetizadores, pero falto de espíritu y en bastantes ocasiones, de diversión dentro del drama característico en su repertorio y de lo que -personalmente- puedo esperar de un disco del grupo. A Trower le encontraron sustituto en Dave Ball, iniciando una corta pero interesantísima etapa que veremos en el siguiente capítulo.
David
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jueves, 5 de diciembre de 2013

EL DISCO DE LA SEMANA

PROCOL HARUM: Procol Harum Live In Concert With The Edmonton Symphony Orchestra (Chrysalis, 1972; reedición en CD digipack por Salvo Records con bonus tracks, 2009)
Los Procol Harum eran los mejores en lo que hacían. Y cuando querían demostrar que también sabían roquear, les daban sopas con ondas a cualquier melenudo seguidor del demonio armado con una guitarra y una supuesta mala uva. Así que, llegados a 1971, ya era hora de sacar el correspondiente disco en directo del grupo, cosa muy en boga en aquellos años. Y los Harum, que ya de por sí eran unos leones en el escenario como quinteto, decidieron que la épica y la gravedad de su música merecía ser respaldada por un acompañamiento clásico, toda una orquesta con coros incluidos.
Curiosamente el grupo se fue a grabar este experimento a Alberta, Canadá, y de esa grabación se han cumplido en noviembre 42 años. Este tipo de cosas suelen tener un resultado desigual, desde simplemente aceptable como lo que hicieron los Deep Purple en 1969 hasta la basura de los últimos años de todo tipo de gente de mal vivir, ya que es un formato sonoro más o menos de moda o al menos da "credibilidad". Aún hoy, en 2013, parece que cualquier cosa que más o menos se roce con la música "clásica", "culta", da credibilidad. 
En fin, creo que me estoy desviando. La cuestión es que Gary Brooker y los suyos, armados en Canadá con sus instrumentos, su repertorio y arreglos orquestales escritos por el propio Brooker crearon una obra encomiable. De su increíble colección de canciones (ya llevaban cinco LPs en ese momento) escogieron, sorprendentemente, unas pocas, y en algunos casos no de las más reconocibles, pero seguramente Brooker consideró que serían las que mejor empastarían con los arreglos orquestales. Y en la mayoría de los casos es así, como en los casos de su binomio de canciones marineras, A Salty Dog y Whaling Stories así como en su suite progresiva In Held 'Twas I, casi 20 minutos que la verdad es que me echan bastante para atrás. Para mi, se trata de lo más flojo y causante de somnolencia de los Harum, y ocupar toda una cara de un LP con ella me pareció casi un desperdicio cuando conocí este disco por vez primera.
La cuestión es que In Held 'Twas I se hace un poco más llevadera que en el LP de estudio donde apareció, SHINE ON BRIGHTLY (1968), quizá gracias al sonido orgánico, lleno de profundidad del disco. Parece que estamos en el teatro donde se grabó asistiendo a algo muy magno, con poco que ver con el rock pervierte-jóvenes del momento. La orquesta y coros suenan en un segundo plano, mientras que la batería del ENORME BJ Wilson se une a esa profundidad con un sonido bastante cavernoso, algo que no sucede con los otros instrumentos eléctricos. En todo caso, Wilson se luce en Conquistador al igual que Dave Ball a la guitarra que emerge furiosamente aquí y allá emulando a la perfección al gran Robin Trower en lo que vendría a ser su único disco con la banda. Completa el disco original All This And More de su A SALTY DOG (1969).
En los bonus del CD se incluye Luskus Delph, originalmente del BROKEN BARRICADES (1971), que disfruta de unos arreglos bellísimos protagonizados por trompa y el órgano de Chris Copping, y que seguramente estaba destinada a aparecer en el disco original. De ese mismo LP escogieron la furibunda Simple Sister en sus ensayos arreglada muy ligeramente a base de la sección de vientos de la orquesta además de la inmortal y bellísima Shine On Brightly, aunque no está a la altura dramática de su versión en estudio.
Haber estado allí y haber presenciado el concierto debía de haber sido toda una experiencia. Desde los primeros momentos, en los que el grupo toma asiento antes de atacar el primer tema, con chiste incluido, hasta los momentos mágicos de A Salty Dog donde se puede apreciar los efectos especiales que el grupo incorporó a este directo, un sistema de sonido cuadrafónico que distribuía por toda la sala sonidos de gaviotas que parecían volar sobre las cabezas de los 3000 asistente. Todo muy mágico, muy intenso, muy profundo a la par que entretenido. Todo muy propio de Procol Harum. 
David

martes, 11 de junio de 2013

EL DISCO DE LA SEMANA

POCO: Deliverin' (Epic, 1971; reedición en CD (¡AAD!) por la propia Epic)
Los Poco eran una cosa seria. Jubilosamente seria. No podía ser de otra manera tratándose de la banda que incluía a Jim Messina y Richie Furay, que se trajeron consigo la parte más luminosa de Buffalo Springfield y se olvidaron del agonías de Neil Young y de los aires de rock star comprometida de Stephen Stills. Y aliados con talentos como Rusty Young, Timmy Schmit (bajo) y George Grantham (batería) conformaron una potente alianza en pos de brillante country rock en armonía con el mejor pop y armados de tres guitarras y cinco voces, nada menos.
Su tercer LP, DELIVERIN', fue un directo arriesgado ya que combinada a partes iguales nuevas canciones con otras aparecidas en sus discos previos e incluso echando mano de aportaciones de Furay a los Buffalo Springfield, y digo arriesgado ya que la sensación generalizada que desprende es que le dieron mayor importancia a esos temas nuevos (ocupan gran parte de la cara A). Pero la cohesión y talento del grupo no se quiebra en ningún momento y el nivel de perfección es tal que parece un disco de estudio. Para aquellos que recelan de los discos grabados en directo (el pop y el rock fueron concebidos como productos de estudio, eso de registrar directos es para hacer dinero y dar la tabarra con soporíferos solos e improvisaciones) que no se asusten, esta colección de canciones suena excepcionalmente bien, limpia, potente y contenida (40 minutillos de nada).
El disco, y la actuación, no podía empezar de una mejor forma con I Guess You Made It, uno de los nuevos temas expresamente compuestos para el LP. Acelerado country rock (más rock que country en este caso), furiosa percusión y guitarra en combinación con angelicales coros, toda una descarga de energía para dejar boquiabiertos a su audiencia. Una de esas canciones que, aunque seguramente más veloces y briosas que lo habitual en las listas de éxito del momento, hubiese sido un single memorable.
C'mon son otros tres minutos memorables escritos por Richie Furay y en los que brilla la steel guitar de Rusty Young y los coros a cinco voces de la banda, estrategia que seguramente estudiaron bien unos aventajados imitadores seguidores, los exitosos Eagles. Hear That Music es un claro ejemplo de esa mezcla única que conseguían los Poco entre country rock y bubblegum que los hacía tan paladeables tanto para el público más purista como para los más poppies, en gran parte por las dulces y melodiosas voces combinadas con una instrumentación terroríficamente buena con una enorme carga (gracias sobre todo a Rusty Young) de componentes country y bluegrass. 
Kind Woman, la primera de las canciones ya registradas en estudio, hace su aparición a continuación. Por supuesto, justamente recuperada del enorme y último LP de Buffalo Springfield, LAST TIME AROUND, no pierde un ápice de su intensa belleza aunque se trate de una interpretación más ruda que la delicada toma en estudio, y a la que se añadieron nuevos arreglos como mayor presencia de esa steel guitar que suena como un órgano de Young y un solo deliciosamente resuelto. Una pieza pionera en conformar el sonido country rock cuando apareció por primera vez en 1968, nada menos.
El primero de los dos medleys incluidos en el LP estaba conformado por Hard Luck (luminoso country rock aparecido previamente como cara B de un single en 1969), Child's Claim To Fame (otra pieza de Furay sacada del segundo de Buffalo Springfield, AGAIN) que aparece celestialmente en el minuto 1:40 introducida por las características notas de guitarra de la canción y se cierra con Pickin' Up The Pieces, emblemática canción del primer álbum de Poco.
You'd Better Twink Twice es la única composición de Jim Messina aportada a la grabación el cual abandonaría la formación poco después de la grabación a finales de 1970. Recuperada del segundo álbum de Poco, es una pieza fundamentalmente acústica de aires rurales pero plena de luminosidad (creo que es la tercera vez que utilizo la palabra para referirme a Poco y su música, pero es que lo que transmiten!) y buenas vibraciones. Sus coros son tremendos, capaces de rivalizar con los de Crosby, Stills & Nash, y contrasta enormemente con la versión electrificada de estudio. Es curioso que adoptaran ese sonido limpio y sencillo en una canción aportada por Messina, productor del disco y genio de los estudios de grabación.
A Man Like Me es la última de las composiciones originales destinadas a este directo, más rockera, guiada por una pesada línea de bajo de Schmit y la steel guitar de Young que combina pasajes con el sonido tradicional de esa guitarra con otros en los que nuevamente suena como un órgano Hammond tras pasar por un amplificador Leslie. El disco se cierra con otro medley compuesto por temas de su álbum de debut, Just In Case It Happens, Yes Indeed y su suave sonido country rock, el instrumental Grand Junction que parece sacado del repertorio de los Byrds en la etapa de Clarence White y Consequently So Long, rica en cambios melódicos y complicados arreglos en los coros que rivalizan con otros grandes en estas lides, los Beach Boys. Sus más de nueve minutos de duración pasan volando.
Toda una delicia es la escucha de este disco. Una pieza notable en la conformación de los años de esplendor del country rock como género predominante en buena parte del territorio y de la escena musical norteamericana del arranque de los años 70.
David

viernes, 19 de octubre de 2012

EL DISCO DE LA SEMANA

 
CULPEPER'S ORCHARD: Culpeper's Orchard (Polydor, 1971; reedición en CD por Progressive Line, 2001)
La historia de cómo llegué hasta este disco es la misma de tantos otros de mi modesta colección: escuchar a los sabios y tomar buena nota. Y uno de esos sabios es Luis dB, quien me descubrió este LP en una de sus sesiones de Islas de Robinson, programa que a menudo a sustituido a mis viejos fanzines y modzines de los 90 como fuente de información para la búsqueda de viejas joyas sonoras.
Los Culpeper's Orchard fueron una banda danesa que, armados de excelentes fuentes de inspiración y destreza instrumental y compositiva facturaron esta maravilla de disco en 1971. No sé mucho de la escena musical danesa de los 60 y 70, pero de inmediato me maravilló la colección de canciones debidas en su mayor parte al cantante y guitarrista Cy Nicklin y la brillantez de su sonido gracias a una producción impecable. Veamos, pues, lo que nos ofrece El Huerto de Culpeper.
Una introducción folkie a base de banjo y voz totalmente folk en Banjocul que no nos permite adivinar lo que nos espera a continuación, y esto es Mountain Music Part I, potente hard rock a toda mecha con agresivas guitarras eléctricas de incendiarios solos y todo construido sobre una sueva alfombra tejida de clavicordio, sobre todo en su primera parte, antes de un cambio melódico propio de alguna otra banda de rock melenudo inglesa contemporánea que nos conduce, gracias a otro nuevo cambio melódico y de ritmo, al final de la pieza mucho más relajado, con amplios desarrollos guitarrísticos y de espíritu progresivo. Deja sin aliento, de verdad.
Hey You People es una pequeña pieza de pop de aires californianos, cantada a dos voces, que nos ayuda a enlazar con la primera de las dos grandes joyas del disco, Teaparty For An Orchard, psicodélica composición construida sobre una dinámica y potente batería, de melodía absolutamente adictiva, con un ajustado y efectivo efecto de eco sobre la voz en diversas partes de la pieza y órgano que cimbrea a lo largo de la misma, y tras un extraño y ácido puente en la que la instrumentación casi desaparece, ésta se reanuda hacia los tres minutos y quince segundos con toda la furia de la guitarra acompañada por una percusión a base de cencerro, todo muy 70's, impecable.
Ode To Resistance arranca encuadrándose como folk progresivo, a base de guitarras acústicas, flauta y gentil voz, pero de nuevo los Culpeper's nos engañan con su especialidad, los cambios de ritmo, y poco después del minuto de canción esta se vuelve un animal salvaje y eléctrico, para luego volver a terrenos más calmos en los que desarrollar más adecuadamente la historia narrada, y así una y otra vez... rock progresivo en su mejor expresión, original, melódico y lleno de energía sin pretenciosidad. 
Your Song & Mine es la otra joya de la corona, una composición de hard rock progresivo oscuro, muy en la línea de unos Mighty Baby de su primer disco, con excelentes voces y potentes guitarras en una canción marcada por una serie de crescendos melódicos (que se esperan impacientemente por parte del oyente cada vez que se escucha) impulsados por un clavicordio que suena celestial. Gideon's Trap es composición del bajista Michael Friis, bonita canción de aires tranquilos y perfecta instrumentación, destacando otra vez la contundente batería de Rodger Barker que despliega multitud de recursos y florituras a lo largo del minutaje.
Blue Day's Morning fue escrita por el guitarra principal Niels Henriksen, delicada canción a base de guitarras acústicas y voces en coro que de inmediato recuerda al primer LP de Crosby, Stills & Nash y que es la antesala a Mountain Music Part 2, más desarrollos de hard rock progresivo excelentemente cantado y con partes de boogie rock trotón y minutos finales de tormenta eléctrica que muy bien podrían haber los T2.
Un disco alucinante, un tratado de cómo hacer un disco de género tan ecléctico y mutante, no muy difícil de conseguir y una obra redonda de una banda que entregó otros dos elepés que merecerán una más que debida escucha, SECOND SIGHT (1972) y GOING FOR A SONG (1972).
David

viernes, 29 de junio de 2012

EL DISCO DE LA SEMANA

KILLING FLOOR: Out Of Uranus (Penny Farthing, 1971; reedición en cd por Repertoire Records)
Conocí a Killing Floor gracias a un tema incluido en un fantástico disco de grabaciones registradas para la BBC y quedé prendado de ese blues rock potente puesto al día, así que no tardé mucho en hacerme con el disco en el que venía ese tema. El artefacto en cuestión era el segundo LP de la banda, tras el debut homónimo de 1969, KILLING FLOOR. Habitualmente encasillados dentro de la escena de blues rock británica resucitada gracias al revival del blues de 1967-1968, en OUT OF URANUS hay algo de eso, claro, pero mucho más, de sonido más fresco y más cercano al rock facturado en la transición entre décadas que al blues.
Diez canciones a cual mejor que se abren con Out Of Uranus, hard rock con potente y dinámica base rítmica, de esas que no dejan ni un solo espacio de la composición sin cubrir, con riffs de guitarra espaciales y profundos a cargo de Mike Clarke y voz desapasionada. El aire de la grabación es muy parecido al de los Who post-Tommy, aunque curiosamente se les suele tildar de ser unos aspirantes a Led Zeppelin.
Soon There Will Be Everything, con toques de Mellotron en el background de la melodía, aúna psicodelia y hard rock con toques de Ten Years After, una de las referencias de la banda en cuanto a sonido (aunque a mi me gustan más estos Killing Floor..!) que deriva en un duelo de guitarras muy de la Costa Oeste americana. La alocada Acid Bean en la que el cantante Bill Thorndycraft suena bastante freak presenta influencias de la velocidad de los Purple, los cambios rítmicos de los Zeppelin, cierta oscuridad a los Sabbath... pero divertido y adecuado para agitar la melena!
Where Nobody Ever Goes es, al fin, blues rock contemporáneo con guitarra arrastrada, incisivos parones rítmicos y armónica sureña. Una gran interpretación para un estilo del que no soy muy devoto, pero es que esta banda lo hacía todo bien. Sun Keeps Shining es verdaderamente reminiscente de los Ten Years After de Alvin Lee, rock con estructura de blues acelerado en la que el cantante dobla la melodía de la guitarra y el bajista Stuart McDonald se vuelve loco subiendo y bajando escalas. Call For The Politicians es un anecdótico tema más cercano al pop que al rock de agradable escucha y tono en general divertido. Es el único tema registrado en mono, lo que nos puede dar una pista de que se trata de una grabación anterior recuperada para el LP, en el que se encuentra un poco fuera de lugar. Fido Castrol vuelve a los terrenos del rock propio de los inicios de los 70, zeppeliana en la base rítmica y hendrixiana en las guitarras. Lost Alone tiene un hook guitarrero prestado del Tobacco Road, y que a su vez David Bowie tomó prestado para su Jean Genie. Más blues rock con continuos rolls de batería y armónica a dolor, con interludio en el que prima la improvisación cuasi-jazzística al estilo de, de nuevo, Ten Years After.
Son Of Wet, con su clarificadora línea de Get Stoned es hard rock agresivo pero no exento de groove. Un gran tema, con solo de batería incluido del gran Bazz Smith (no muy largo, no hay porqué preocuparse). Para terminar, Milkman, la canción con las que los conocí, que comienza con ciertos toques de blues acústico a lo Jethro Tull para desembocar en un frenético rock con arrolladora batería, guitarra trotona, armónica y violín eléctrico a lo Family. Deslumbrante final para un disco, si no perfecto dentro de su estilo, casi!!
David 

viernes, 17 de junio de 2011

EL DISCO DE LA SEMANA

THIN LIZZY: Thin Lizzy (Deram, 1971; reeditado en cd con bonus tracks por Decca en 2008)
Todo tiene un comienzo, y antes de la fama, gloria y fortuna que alcanzaron los Thin Lizzy en los año 70 el grupo había editado un par de elepés con poca repercusión pero que ayudaron a cimentar su reputación como buenos compositores e intérpretes a la par que crecía su leyenda como un torbellino sonoro en los escenarios.
Precisamente hoy nos ocupa su primer disco, editado por Deram tras descubrir los buscadores de talento de la compañía su tremendo potencial en su Irlanda natal, aunque técnicamente no es su primera producción ya que Philip Lynott y los suyos ya habían editado un primer y único single para EMI un año antes.
El disco es una gozada, divertido, variado en sus composiciones, con un sonido espectacular captado en el estudio y en él ya se adivinan muchos de los rasgos característicos de Thin Lizzy, sobre todo las potentes líneas de bajo de Lynnot, su voz inconfundible y la contundente batería de Bryan Downey.
Hay disponible en el mercado una apetecible (¡y francamente barata!) edición en cd que incluye ese primer disco y hasta nueve bonus tracks, un regalo para los fans del grupo ya que entre esos bonus encontramos la cara A de su primer 7", The Farmer, así como las cuatro canciones que integran un maravilloso EP editado poco después de la salida al mercado de su primer LP. De ellas hay que destacar la folkie Dublin, la tremenda (y muy a lo Cream) Remembering (Part Two) New Day y una de mis favoritas de todo el cd, una rodaja irresistible de pub rock trotón, Things Ain't Working Out Down At The Farm.


Si nos centramos en las canciones que integraban el original LP (con una bonita portada, por cierto), éste tiene un comienzo intachable con dos grandes piezas, el funk rock espacial claramente hendrixiano de The Friendly Ranger At Clontarf Castle y su batería sincopada y el pulsante tema Honesty Is No Excuse en el que la guitarra acústica contrasta con la potente base rítmica y las cascadas de Mellotron lo adornan todo.
Ese contraste entre acústico y eléctrico lo tenemos también en la larga y creciente Diddy Levine a la que sigue otra pieza salvajemente hendrixiana, Ray-Gun, un rock terrorífico del guitarrista Eric Bell. Look What The Wind Blew In es mi favorita del disco, un tremendo hard rock con espíritu de pub rock pegadizo y divertido, llena de riffs cortados, inacabados de Eric Bell y cuya letra nos remite (como otras del disco) a recuerdos de juventud emplazados en Irlanda.
Eire y Saga Of The Ageing Orphan nos muestran la faceta folk de Thin Lizzy, mientras que Return Of The Farmer's Son podría ser la continuación de la cara A de su primer single, un potente tema hard rock eléctrico y cambiante en el que Bryan Downey se luce a la batería. La diversión rock continúa en Clifton Grange Hotel donde siguen presentes las influencias de Hendrix y se dobla la guitarra de Eric Bell con overdubs (posteriormente el grupo repitiría ese sonido pero con la presencia de dos guitarristas), y la fiesta termina con Remembering Part 1, larga canción con toques progresivos, otro tremendo tema rock de melodía mutante.
Recomendado para los amantes del viejo y buen rock, honesto, de dignas raíces y sin concesiones, que enlaza a la perfección lo hecho en la década precedente (los 60) y lo que se avecinaba, e imprescindible para conocer los comienzos de una de las bandas (y de las personalidades, Phil Lynnot) importantes de los 70.
No se puede dejar escapar!
by David