lunes, 28 de abril de 2008

VUELVEN LOS BUENOS TIEMPOS!!!!!

¡Nueva fiesta mod en La Laguna, Tenerife, el 31 de mayo en el pub El Otro!
Allí estaremos pasando un buen rato y poniendo la más lustrosa de nuestras selecciones... qué ganas hay de mover el flequillo!

Más información dentro de poco en este blog, con cosas que sonorán, etc. Mientras tanto, podéis informaros en
www.myspace.com/suzikiu, que es el sitio de la compañera disc jockey en nuestras fiestas Suzie Q, creadora también del estupendo cartel que anuncia la fiesta. Hasta entonces,
KEEP THE FAITH!
David

jueves, 24 de abril de 2008

THE ROYAL SUITE EN CONCIERTO

Los amigos de THE ROYAL SUITE estarán tocando su Maximum Garage el próximo día 9 de mayo, viernes, en la Sala La Tramoya, en Aranda de Duero. Pza. El Rollo (Burgos).
El concierto empezará a eso de las 21.30 h.

Los que podáis acudir, no os lo penséis y a no perdérselo, que vale mucho la pena!!!!!

Más información en www.myspace.com/theroyalsuite

lunes, 7 de abril de 2008

EL DISCO DE LA SEMANA

WYNDER K. FROG: Sunshine Superfrog (Island, 1967)
Sonidos muy groovy a cargo de este músico británico, un as del órgano Hammond y uno de esos secundarios de lujo de la escena pop sixties que tan buenos discos nos han legado y cuyas carreras se pueden seguir a lo largo de la década en multitud de dispares grabaciones y proyectos.

Mick Weaver, el nombre real de este teclista, nos ofrece un LP integramente compuesto por incendiarios instrumentales, versiones de clásicos del R&B y éxitos pop del momento, como el Sunshine Superman (curiosa y muy buena versión!) de Donovan, o bastantes contribuciones de Jackie Edwards (en especial I Feel So Bad y Somebody Help Me), el socio del productor estadounidense Jimmy Miller. Precisamente en la figura de Miller recae una gran parte del interés del disco, ya que éste descubrió a Frog en una actuación en el club Marquee y le produjo este disco, con lo que podemos disfrutar del sonido denso, compacto y agresivo característico de Miller, un lujazo de sonido para un disco intenso, propio de la escena mod de clubes de mediados de los 60. También le entregó algún tema propio, como Dancin' Frog, Incense (no dejéis de escuhar este tema en manos de los Episode Six!) y en la edición en cd (de compra recomendadísima, a la venta a menudo en eBay, aunque si queréis escucharlo primero, lo podéis encontrar aquí) podemos disfrutar como bonus de una arrolladora lectura en directo del I'm A Man! Y es que se rumorea que el mismísimo Steve Winwood participó en la grabación de este disco, ya que compartía sello y productor con Wynder K. Frog.
Quizá es un disco más propio de un año como 1966 que el 67 pero, caramba!, no todo iban a ser kaftanes, sitares y gnomos espaciales!

El señor Weaver editó dos discos más como Wynder K. Frog y luego, entre otras muchas cosas, se unió a los Fat Mattress de la etapa post Noel Redding.

by David

¡VAYA ROBO!

Y es que merecimos ganar, pero el árbitro nos robó descaramente, ¡qué vergüenza!
Dos penalties que pudo haber pitado a favor del Tenerife nos fueron birlados y, por si eso no era poco, tras adelantarnos meritoriamente (y legalmente!) y trabajar a conciencia durante todo el partido, transcurrido el tiempo legal en casi un minuto van y nos marcan... ¡maldito árbitro!
El próximo año ganaremos... ¡y sin ayudas del tipo del silbato!
David

miércoles, 2 de abril de 2008

CHUCK BERRY EN TENERIFE (creo que no haré muchos amigos con esta crónica, no...)

En primer lugar, quiero dejar bien claro que esta opinión es exclusivamente mía, no la opinión generalizada de Making Time ni tiene nada que ver con la otra mitad de la redacción del fanzine.
Reconozco que mi condición física no era la mejor para tal concierto, tras un día algo ajetreado, y el concierto lo viví desde la grada, sentado, algo totalmente contraindicado para asistir a un concierto de rock (si ves el suelo del escenario en uno de estos eventos... mala cosa!). Pero eso no cambia mi opinión, y es que asistimos a un desastre que dejó muy pocos momentos paladeables.
El mito, tras unos teloneros normalotes y muy estandarizados, aterrizó en el escenario precedido por uno de sus riffs (de los pocos momentos impactantes, esa entrada tocando al mismo tiempo los primeros acordes de Roll Over Beethoven) y ya desde un primer momento quedó claro que el sonido del pabellón no iba a ser nada bueno. Si al menos ese hubiese sido el único inconveniente, hubiese dado por bien empleados los 25 euros de la entrada, pero es que Berry no parecía que estaba en buena forma, con acordes desajustados, desafinado incluso, lanzando sus solos durante todo el concierto totalmente desacorde con la banda (que era simplemente correcta; un teclista noruego, un batería francés, el hijo de Berry como guitarra rítmica y un bajista norteamericano con pinta de comedor de donuts con una camioneta a la entrada del bar de carretera), fuera de tiempo, reinterpretando sus canciones (todas de su etapa 50's) de forma peculiar y con poco gancho.
El temor de un mal concierto se acrecentó con las primeras canciones, en la que Berry se limitaba a recitar las letras de una forma no muy audible, en lugar de cantarlas, pero poco a poco se atrevió a cantar más o menos acorde a la melodía. Pero el desastre se avecinaba... a los pocos temas, se atrevió con una balada chapurreada en castellano, lo que me lleva a denunciar a esos artistas que por venir a un territorio hispanoparlante se creen en la obligación de cantar una ranchera o afín... como ya dije en otro lugar, ¡estábamos en un concierto de rock, no en el Womad!
La cosa transcurrió tambaleante hasta su final, escasamente una hora después (a pesar del mito, uno espera a estas alturas de la jugada algo más, aunque sea en la duración del concierto), cuando Berry invitó a un grupo de señoras al escenario a bailar al ritmo de la última canción, Memphis si no me equivoco, lo cual le dio al concierto el toque verbenero total. Curiosamente, los únicos momentos de claridad guitarrística de Berry transcurrieron en ese momento, sentado en un monitor, con un solo aprovechable.

Realmente esperaba mucho más. A pesar de la indiscutible edad del músico, se desea un poco más de dignidad musical. Hubiese preferido invertir esos 25 euros, por mucho mito que sea Chuck Berry, en asistir a un concierto normalote de un tipo como Roy Wood, o unos Yardbirds envejecidos. Pero ver ese tipo de gente tocando por aquí ya es mucho pedir para un sitio como éste.

by David

(Nota: la foto no se corresponde con el concierto de Tenerife)